UPEA
Universidad
Pública de El Alto. UPEA
VISIÓN
(Propuesta)
La
UPEA, universidad pública y autónoma, es una institución
educativo-cultural al servicio de la población mayoritaria de Bolivia,
con la conciencia plena que la educación es uno de los caminos por el
cual la mayoría nacional accederá al poder pluricultural.
MISIÓN
(Propuesta)
Recuperar
la identidad de las naciones originarias y formar recursos humanos
calificados, profesionales orgánicos, comprometidos en la reflexión y la
acción, con las necesidades y requerimientos de la mayoría de la población
boliviana constituida por nacionalidades y clases sociales marginadas
hasta ahora.
Propuestas institucionales
Para
ubicarse en la realidad nacional, la UPEA propone:
Estructurar
un Modelo Académico Alternativo (MA) mediante el sistema “Enseñanza-Producción”
para formar profesionales comprometidos con la realidad del pueblo alteño
y boliviano. (Teoría-Investigación-Servicio).
Instituir
un sistema transversal de enseñanza denominado “Formación Político-cultural”
para rescatar la enseñanza de la cosmovisión de las naciones originarias
y enfrentar, con conocimiento de causa, la situación política, económica
y social, nacional e internacional, coyuntural y estructural.
Instituir
un sistema de servicios universitarios a la comunidad alteña y boliviana
desde todas las carreras y Facultades, mediante convenios con
organizaciones sociales, económicas, gubernamentales y otras.
Solicitud
de extensión de la UPEA a otras regiones
La
UPEA ha recibido solicitudes de instalar sedes regionales en:
Patacamaya.-
Ubicada en la provincia Aroma (La Paz) allí funcionó el es Instituto
Boliviano de Tecnología Agropecuaria (IBTA) que sucesivos gobiernos la
dejaron en el abandono. La UPEA quiere instalar allí carreras (sociales y
tecnológicas) a nivel Licenciatura
Sajama.-
Ubicada en el portentoso “Jach’a Sajama”, extremo sur-occidente del
país (Oruro) allí están asentados productores de ganado camélido
(llama, alpaca y vicuña) que requieren apoyo para mejorar y exportar su
producción.
Achacachi.-
Considerada la “puerta de ingreso” al Lago Titicaca y con tradición
“guerrera”, es una ciudad donde confluyen productores y operadores de
servicios en tránsito hacia el área lacustre y subtropical de La Paz.
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Un
poco de historia de la UPEA
El nacimiento de
la UPEA es el resultado de la decisión de juventud y sociedad alteña que
busca dotarse de una institución superior acorde a sus necesidades y
realidades.
La UPEA es una
imborrable e histórica conquista social alteña y boliviana en medio de
la dificultad y crisis que enfrenta la educación superior en Bolivia
La UPEA se
identifica plenamente con la sociedad alteña y de las naciones
originarias de Bolivia y quiere ser la portavoz de sus necesidades y
generar propuestas de solución para sus problemas.
-o-
La Universidad Pública
de El Alto es parte inseparable de la historia de Bolivia. Nació en medio
de una crónica restricción estatal (por sucesivos gobiernos nacionales)
en la subvención a las universidades públicas pese a que disposiciones
constitucionales establecen lo contrario.
Los principales hitos en la historia de la UPEA son:
1989.- Tras
la firma de convenios entre institucionales sociales de El Alto y la
Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) esta casa de estudios creó, a
medias, una “Facultad Técnica” con tres carreras técnicas pero no a
nivel licenciatura.
ABRIL DE 2000.-
Ante la convocatoria del Comité
Interinstitucional Pro Universidad Autónoma de El Alto (presidida por el
Obispado de El Alto) se inscribieron más de 10.000 bachilleres y 300
profesionales para docencia
ad honorem. Esta convocatoria convirtió al Sindicato de la Prensa de El
Alto en una improvisada y efervescente oficina de inscripciones de
preuniversitarios y docentes universitarios que concluyó en la
multitudinaria marcha del 1ro. de mayo de ese año hasta nuestros predios
del Campus Universitario de Villa esperanza. Al día siguiente comenzó a
constituirse el primer Consejo Universitario Provisional (gobierno
universitario) constituido por delegados (un estudiante y un docente) de
las nueve áreas o facultades) encabezados por el presidente del Consejo y
el ejecutivo de la Federación Universitaria Local (FUL).
SEPTIEMBRE DE
2000.- Tras más de una
veintena de marchas de dirigentes de base de organizaciones como juntas
vecinales, padres de familia, trabajadores, universitarios y docentes,
finalmente el Congreso aprobó la Ley 2115 (5-9-2000) aunque esta fue
redactada a ocultas de los representantes de la Universidad y aprobada
“por consigna”.
LA
“IMPLEMENTACIÓN”.- La
Ley 2115 (del 5/9/00) determina que la UPEA tendrá autonomía dentro de 5
años y que mientras tanto estará a cargo de un “Consejo de Desarrollo
Institucional” de la que forman parte el Ministerio de Educación y
otros organismos gubernamentales, contradiciendo a la Constitución Política
del Estado. El primer rector fue el representante del Ministerio de
Educación, por entonces a cargo de Tito Hoz de Vila. Otros responsables
de este engaño son el ex ministro Walter Guiteras y el entonces senador
Reynaldo Venegas (Condepa).
INSTITUCIONALIZACIÓN.-
Pese ello la UPEA comenzó a institucionalizarse y tras los gruesos
y comprobados errores cometidos por el gobierno y por
representantes del CDI se re-instauró el Consejo Universitario que desde
mediados del año 2002 es otra vez la cabeza del gobierno de la UPEA en
camino a su ingreso al sistema de la Universidad Boliviana. El Consejo está
presidido por el Ing. Edwin Callejas; la FUL está encabezada por el Univ.
Florencio Mamani. Por otro lado, para marzo de 2003 fueron convocadas las
primeras elecciones para rector y vicerrector a la se registraron cuatro fórmulas:
1) Alberto Valdivia (Ingeniero) y Grima Velasco (Ingeniera); 2) René
Centellas (Ingeniero) y Consuelo Terrazas (Bioquímica); 3) Frente
Autonomista Universitario, Jorge Echazú (Aborago) y Rodolfo Gutiérrez
(Educador), 4) Frente “Poder Andino” con Juan Domingo Roldán
(Ingeniero agrónomo) y Edgar Ramos Andrade (Comunicador social).
NUEVA LEY Y
AUTONOMÍA: En noviembre de
2003 fue puesta en vigencia la Ley que garantiza la autonomía
universitaria, reclamada por cuatro años por estudiantes y docentes de la
UPEA.
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Las U autónoma
parece alejarse de la sociedad. La U alteña aparece como alternativa
La
UPEA y los 74 años de autonomía universitaria
El
movimiento autonomista de 1918 (Argentina) o 1930 (Bolivia) parece no
encontrar seguidores. Por ejemplo, la UMSA parece haber perdido su
discurso que proclama en estatutos y otros documentos, según confiesa el
vice decano de Ciencias Sociales. Entonces, ¿qué esperamos de la UPEA?
Edgar
Ramos Andrade
Hace 74 años, el
11 de enero de 1930, el gobierno boliviano convocó a un referéndum
popular y el pueblo aprobó, mediante ese mecanismo, la autonomía
universitaria que luego fue formalizada con la promulgación del Estatuto
de la Educación Pública, el 25 de julio de ese año.
Pero la autonomía
universitaria en Bolivia fue un movimiento socio-político que siguió al
“Grito de Córdoba” (Argentina) iniciado en junio de 1918, en forma de
revolución social que buscaba la independencia de las universidades públicas
ante el gobierno, por ejemplo.
En aquel
“Manifiesto liminar. La juventud argentina de Córdoba a los hombres
libres de Sud América”, la Federación Universitaria de Córdoba señala
que “las Universidades han sido hasta aquí el refugio secular de los
mediocres, la renta de los ignorante (...)” y que “Acabamos de romper
la última cadena que, en pleno siglo XX, nos ataba a la antigua dominación
anárquica y monástica. (...) Hemos resuelto llamar a las cosas por el
nombre que tienen...”
En esencia la
autonomía universitaria significa independencia ideológica respecto a
cualquier gobierno , la capacidad de dotarse de normas, designar a sus
autoridades, la libre administración de sus recursos, el co-gobierno
docente-estudiantil, la designación de catedráticos por concurso de méritos
y examen de competencia, la libertad de cátedra y la diversificación
profesional.
AUTONOMIA
DISTORSIONADA
Los preceptos
autonomistas permitieron que universidades grandes como la UMSA, hayan
crecido y generado, durante un buen tiempo, buen porcentaje del
conocimiento científico en Bolivia. También, con la autonomía, esa
universidad comenzó a distanciarse de los gobiernos pero también de la
sociedad...
Por ejemplo, la
UMSA no se ha pronunciado acerca de la problemática del gas, que tiene en
vilo a sectores altos, medios y bajos bolivianos. Aún así, esa
universidad tiene una carrera de Ingeniería Petrolera. Más aún. No
tenemos un aporte universitario real, aplicable, sobre las milenarias y
ricas quinua y kañawa o de la nutritiva carne de llama que, entre otras
cosas, no tiene colesterol, lo que es bastante. Sin embargo, nuestros
productores campesinos deben pasar lo indecible para producir y
comercializar en medio de un abandono estatal y universitario...
Otro ejemplo. En
los últimos años, la Facultad de Ciencias Sociales de la UMSA perdió el
sentido crítico “y adoptó el pensamiento neoliberal (porque) el pénsum
de materias de la mayoría sus carreras (Sociología, Comunicación
Social, Trabajo Social, Antropolgía y Arqueología) se enmarca en el
modelo económico y social vigente en el país desde 1984” cuando fue
puesto en vigencia el Decreto 21060, según admite el vice decano David
Quino en la separata “UMSA 172 aniversario” (La Prensa, 8-12-2002).
“(Nos) falta un
discurso dirigido a la misma universidad y al pueblo. (La UMSA) No ha
logrado hacer una lectura de la democracia que vive Bolivia” confirma a
su vez Margot Soria, directora de la carrera de Trabajo Social en ese
mismo documento.
Pero esa visión
(neoliberal, por añadidura) parece ser institucional: El secretario
general de San Andrés, Fernando López, señala que “la universidad ha
cambiado positivamente, adecuándose a los saltos cualitativos y
cuantitativos, de la sociedad, la economía y la globalización...” Y añade:
“La visión de la UMSA (se adecua) a las políticas estatales como son
la lucha contra la pobreza, la participación popular y contra la exclusión
social...”. Esta lectura no varía mucho del discurso electoral de
Gonzalo Sánchez de Lozada (MNR) en junio del año pasado.
“Un efecto
inmediato de la acreditación (universitaria)
--señala a su vez el vicerrector Iván Irazoque--
es la competitividad de los egresados de la UMSA para insertarse en
el mercado laboral de la globalización”. Como ya se ha visto, este fenómeno
se tradujo en Bolivia en cuestionadas y nada transparentes reformas como
la capitalización.
OTRAS
DIFICULTADES
Pero la autonomía
dio otras muestras de distorsión en la UMSA. Diego Salazar, ex dirigente
estudiantil de la UMSS, ahora secretario ejecutivo de la FUL-UMSA, fue
candidato a diputado por el MIR en 2002, partido que convalidó la
cuestionada capitalización y ahora es parte del ilegítimo y
estructuralmente débil gobierno boliviano...
Por ahora la UMSA
no es un problema paceño: Es problema de sus miles estudiantes, quienes
deben pagar elevados “aportes individuales” como ocurre en carreras
como Derecho ($us. 400 para ingresar) aunque oficialmente, la matrícula
universitaria (o sea el derecho de ingreso) fue “congelado” en 27
Bolivianos.
Otro ejemplo. Los
post grados y doctorados en la UMSA (CIDES) cuestan miles de dólares y
hasta podría suponerse que se prepara a los futuros “masters” para
ejercer su profesión pero antes debieran recuperar su cuantiosa inversión.
Es como mercantilizarlos y se dejar de lado el servicio a la comunidad.
Algo similar
ocurre con las “Maestrías para el Desarrollo (MpD) de la privada
Universidad Católica, que tiene docentes con una visión de “adoración
del mercado” pero viven en la estratosfera frente a la realidad social
de la mayoría de la población boliviana.
DIFICULTADES DE
LA U ALTEÑA
En este contexto,
los actuales desafíos de la UPEA se enmarcan en superar varias
dificultades internas y externas. En la interna, requiere consolidar el
ejercicio de su autonomía que demuestre una separación ideológica de
los gobiernos y, al contrario, ligarse más a su pueblo de donde salió.
La UPEA fue creada como resultado de una inmensa y pocas veces vista
movilización del pueblo alteño.
El siguiente desafío
es estructurar un buen sistema curricular dejando de lado la teorizante
enseñaza y los parciales preceptos de la “academicidad
globalizadora”.
En la cuestión
externa, el anterior y el actual gobierno han querido conducir a la UPEA a
través de sus militantes. Javier Tito, ex candidato a diputado por UCS y
director nacional de Universidades durante el régimen del extinto
dictador Hugo Banzer, es ejemplo de ello. Como representante del gobierno
formó parte de la “Comisión de implementación” de la U para
calificar a postulantes al rectorado pero luego apareció como rector
designado...
La gestión de
Tito al frente de la UPEA ha dado mucho que desear. Ya van dos informes de
la Contraloría que muestran indicios de malos manejos económicos,
designaciones con “ítems fantasmas” y hasta la incompatible
contratación de funcionarios por parentesco con los miembros del
“Consejo de Desarrollo Institucional (CDI)”. Todo esto sin contar
cuestiones de tortura a estudiantes y docentes o título falso, por
ejemplo.
El actual gobierno
no se ha quedado atrás. Los ministros de Educación y Hacienda le han
puesto todas las trabas posibles a la consolidación de la autonomía
universitaria en El Alto por medio de un “congelamiento de cuentas”
que, según el gobierno y el miope sistema judicial, debiera estar a cargo
de Tito, quien fue hallado por la Contraloría como responsable de
malversar fondos universitarios o sea dineros estatales...
Lamentablemente,
la burocracia sindical alteña es proclive y presa fácil de las prebendas
gubernamentales que distorsionan el movimiento socio-político que
significa construir una universidad estatal en una ciudad como esta. Es más,
ese grupo de dirigentes está separado de sus bases, que tienen otra
filosofía...
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¿Qué
espera de la UPEA?
La situación de
la autonomía en universidades como la todopoderosa UMSA dan lugar a
generar nuevos retos político-académicos en la Universidad Pública de
El Alto, como los que siguen:
1.
Apoyo real a organizaciones socio-económicas, aquellas OECAs,
microempresas, juntas escolares y vecinales que trabajan en las “orillas
del país” donde el apoyo estatal ni siquiera llega como discurso.
2.
Convenios de capacitación para sectores sociales (ayllus, markas,
capitanías) y productivos, especialmente rurales como nuestros
abandonados productores de quinua, carne de llama, amaranto, kañawa,
estevia y otras.
3.
La UPEA debe estar comprometida
--y actuar-- con
sectores sociales como los miles de migrantes aymaras, quechuas, guaraníes,
mineros, indígenas y otros estamentos societales marginados,
discriminados, excluidos...
4.
Por ello, la autonomía universitaria no debiera ser utilizada,
como en otras universidades estatales, para alejarse de la sociedad...
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